Sugerencias




Una de las cosas que he aprendido al ser profesora es que cuando uno está aprendiendo algo nuevo, tiene que aprenderse desde cero. Por eso me he decidido a poner esta forma de congelar pimiento para utilizar justo el que necesitemos, sin que se nos quede todo pegado formando un bloque si lo tenemos partido si está en el congelador. Aunque muchos de vosotros ya las conozcáis, siempre viene bien recordarla y ponerla para los que sea una novedad. 

Esta forma de congelar pimiento es muy sencilla cuando tenemos mucha cantidad: bien porque nuestro huerto este en plena producción, bien porque estén de oferta, bien porque sea plena temporada. El secreto es congelarlo ya partido y extendido (por ejemplo en una bandeja de las del desayuno), para que se congelen los trozos por separado. Una vez congelado, ya se puede juntar todo en un bote o en una bolsa y guardar en el congelador, sacando cuando lo necesitemos solamente lo que vayamos a utilizar y además ya partido y preparado para cocinar. Cuando yo lo descubrí, me acordé de aquellos trozos de pimiento que había tirado y desde entonces siempre procuro congelarlo así.¡Fue todo un descubrimiento!

SÉSAMO Y SAL


Hoy toca entrada que no es receta, sino sugerencia. Y es que un buen día a mi madre se le ocurrió triturar sésamo y sal juntos y obtuvo este condimento estupendo. Para conseguirlo, basta con triturar en un robot de cocina o en una batidora sal y semillas de sésamo tostado, probar la mezcla y añadir más sal o más semillas según vuestras preferencias. Nosotros siempre preferimos añadir un poco más de sésamo que de sal, porque le da un toque estupendo, pero es cuestión de gustos. 

Ahora, con la cantidad de sales distintas (demasiadas diría yo) que hay en el mercado podéis probar combinaciones. En este caso suelo usar sal normal, de la que se utiliza habitualmente en las cocinas, pero cuando se da la ocasión utilizo sal recogida en salinas naturales, que será objeto de otra entrada tan pronto como sea posible :-) Si os decidís a probar con otro tipo de sal, pasaos por aquí y nos comentáis que tal. 


Esta mezcla la solemos usar para las tostadas de por la mañana, para ensaladas, con naranja partida.... ¡hay tantas posibilidades! Es una forma de reducir el consumo de sal en casa, ya que con el sabor del sésamo no es necesario echarle mucha cantidad a las comidas, y además tenemos los beneficios del sésamo, que es una importante fuente de calcio y hierro. 

CÚRCUMA, COLORANTE NATURAL.



Esta entrada no es una receta, sino una sugerencia. En la cocina tradicional siempre se han buscado formas de dar color a los platos; tal es la tradición que existen datos de que los egipcios ya los utilizaban. Por nuestra zona, siempre se ha empleado el azafrán como colorante natural para las comidas, pero su elevado precio lo ha apartado de nuestros platos, y su sitio lo han ocupado los colorantes artificiales. Pero basta para leer el anverso de un bote de colorante artificial (el naranja que llevamos viendo años y que posiblemente tengáis en casa, denominado E-102) para que se nos quiten las ganas, y es que literalmente pone: "puede tener efectos negativos sobre la actividad y atención de los niños" (si os interesa más información al respecto, podéis consultar aquí).
Por eso nosotros optamos por sustituirlo por un colorante natural a medio camino entre el caro azafrán y el barato, pero perjudicial, colorante artificial. Y en la cúrcuma encontramos la opción perfecta. La cúrcuma, con el bonito color que aparece en la imagen inicial del post, está ya disponible en muchos supermercados (como Mercadona, por ejemplo) y los herbolarios podéis encontrar la versión ecológica. Además, esta especia aporta un sabor muy tenue y agradable a los platos, tiene numerosas propiedades beneficiosas y su origen es totalmente natural, proveniente de un tubérculo y utilizada tradicionalmente en la India. 

Por todo ello, os animo encarecidamente su uso. :-D

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